El
principio del Fuego en la Historia
La
energía vibratoria del fuego es principio de vida, generador de fuerza, poder
del espíritu, y purificador de materia. Desde el origen de los tiempos y en
todas las creencias el fuego ha sido cercano a la imagen de alguna gran deidad,
al principio activo y al concepto de generación. El conocimiento más antiguo
conocido viene de los libros Vedas. En esta cultura el Agni o fuego sagrado se
compone de Agni, Indra y Surya correspondiéndose con los mundos celestial,
intermedio y terreno, es decir el fuego ordinario, el rayo y el sol, y además
el de penetración o absorción y el de destrucción... Estos dos últimos
conceptos son aceptados desde oriente a occidente en todas las civilizaciones.
En la cultura cristiana también encontramos semejanzas: Moisés recibe visita de
Dios quien se presenta en una Zarza
ardiente que nunca se consume y le hace entrega de las tablas de la ley hebrea:
Fuego generador. Para griegos y romanos las vestales se encargaban de mantener
el fuego sagrado del templo para mantener el hilo directo de comunicación
celestial.
Los celtas conmemoraban la noche del dios Fuego para festejar el solsticio de verano, tradición que aún permanece entre nosotros, y el 31 de Octubre encendían antorchas para rememorar a los espíritus de los antepasados. En América central está la historia de los gemelos del Popol-Vu, quienes se sacrifican en la pira con el fin de reencarnar convertidos en nuevos brotes de maíz para su pueblo.
Los celtas conmemoraban la noche del dios Fuego para festejar el solsticio de verano, tradición que aún permanece entre nosotros, y el 31 de Octubre encendían antorchas para rememorar a los espíritus de los antepasados. En América central está la historia de los gemelos del Popol-Vu, quienes se sacrifican en la pira con el fin de reencarnar convertidos en nuevos brotes de maíz para su pueblo.
Así, el
Elemento Fuego en su concepto espiritual ha sido a lo largo de la historia la
representación del despertar del alma, de la fuerza y el aliento vital, de la
chispa divina, que dará un nuevo concepto a nuestro sentido de la vida, a
nuestros actos, en resumen, a nosotros mismos.
El
fuego es como decían los vedas destructor y purificador porque quema o consume
todo lo sucio, viejo y caduco; es el acto transmutador por excelencia, es el
polvo que regresa al polvo comenzando así el nuevo ciclo material.